Blogia
LaRecaraba

XMAS, XMAS, XMAS...

XMAS, XMAS, XMAS...

Otro año más enciendo las luces del árbol, sintonizo los villancicos y abro los turrones, con la sana intención de integrarme. Empaparme del espíritu de la Navidad, pero lo único que logro es que me entre un agobio tremendo cuando pienso en las cenas, las salidas y los regalos. Porque, lejos de vivir unas fechas cargadas de inocencia, el círculo del vício y el consumismo me atrapa. Venga a hacer listas de regalos. Vengas a cenar con compañeros de trabajo con los que no hablo casi nunca. Venga a comprar comida, toneladas de comida, para que lueo mis abuelos cenen una sopita y dos mandarinas... en fin un horror.

Este año, por lo menos, me he evitado el sofoco de la fiesta de fin de año, un evento en el que siempre termino enfadada con alguien (hace dos años casi dejo a Sergio). Al menos una alegría pa el cuerpo, eso y que tengo vacaciones en el periódico y podré dormir por las mañanas, aunque en por las tardes tenga que venir al otro curro. Ahora, este año no me pierdo la Cabalgata del Centro.

Es lo que más me gusta de la Navidad. Lo único que me queda de aquellas noches en vela, con la radio en mano, esperando para poder grabar las conversaciones de los Reyes Magos y así saber si eran mis padres. Ufff que tiempos aquellos en los que limpiabas los zapatos con mimo y te levantabas a las siete para ver los regalos.

Me encantaría poder tener otra vez cinco años y sentir de verdad que las Navidades son una fecha mágica, y no una campaña del Corte Inglés.

0 comentarios